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| Fotografía de Elliott Erwitt |
“Hola, cariño. Feliz San Valentín”.
Entró con un ramo de rosas y le sonrió. No era un día especial. Ni
siquiera era una fecha importante para ellos. A algún listillo se le
había ocurrido la idea de utilizar el 14 de febrero para vender
postales y bombones. ¿Y qué?
San Valentín es un día estúpido y
comercial, hipócrita incluso porque ¿de verdad se necesita poner
una fecha para demostrar que quieres a tu pareja? El amor hay que
practicarlo cada día. Cierto. Porque no tiene que venir nadie a
recordarte que le regales un “te quiero”. Cierto también. Pero
si tanto amas a una persona cualquier excusa es buena para tener un
detalle con él o ella. No se trata de comprar ositos de peluche o de
comer tarta en forma de corazón. Tampoco sirve para nada aprovechar
el día para decir cuatro palabras bonitas que a la mañana siguiente
se olvidan. Si va a ser así estoy de acuerdo: San Valentín es pura
basura.
Pero el amor no tiene nada que ver con
eso. El amor, como San Valentín, rebosa de estupideces y locuras.
Dile “te quiero” el 14 de febrero, “te amo” el 15 y “eres
lo mejor de mi vida” el 16. Porque esa persona especial merece tus
besos incluso en un día tan tonto como San Valentín.
